Aumento de las ETS en verano: claves para cuidarte

pareja en la playa
Prestar más atención a tu higiene íntima, realizarte una revisión, concienciarte más del uso del condón y evitar la humedad son algunas de las claves para evitar las ETS en verano.

Inesperadamente ha llegado el calor antes de tiempo, y con ello el verano precipitado. Comenzamos a planear las escapadas, las idas a la piscina o a la playa, aumentan los planes y salidas, etc. El verano siempre es bien recibido, ya que de forma fisiológica aumenta el deseo sexual. Científicamente se dice que se debe al efecto solar y al aumento de los niveles hormonales de endorfinas, testosterona y serotonina.

Sin embargo, en verano debemos tener más cuidado con los contagios de ETS. Las razones son varias y van, desde el aumento de las relaciones sexuales, las altas temperaturas hasta el aumento de la humedad. Estos factores nos hacen más vulnerables a contraer una infección de transmisión sexual.

Es un momento óptimo de realizarte una revisión completa con pruebas sencillas, en las que descartes tener una ITS y de esta forma saber cómo debes cuidarte tu salud sexual.

En estas clínicas ginecológicas con servicio de detección de ITS podrás hacerte pruebas de forma inmediata y sin listas de espera. Pide cita directamente con la clínica más cercana a tu localidad.

Consejos para no contraer ETS

pareja abriendo un condón para evitar ETS

  • En verano aumentan las relaciones sexuales, y se registra que disminuye la utilización del condón. Aunque suene repetitivo, el primer consejo es que no olvides utilizar el preservativo en tus relaciones sexuales. Si no lo usas piensa que te vuelves vulnerable a contagiarte de alguna infección, y que si te contagias, olvídate de tener relaciones por un tiempo así como tendrás que ir a revisiones constantes y tomar medicación hasta que desaparezca, entre otras cosas. Tener una ITS es desagradable, y la única forma de prevenirla es usando condones.

Y recuerda que para el sexo oral existen las pañoletas de látex con las que podrás prevenir el contagio por esta vía.

  • Tener cuidado con la humedad: en verano va a aumentar debido a las altas temperaturas y al sudor corporal. Llevar el bañador o la ropa interior mojada puede aumentar la candidiasis vaginal, considerada una ITS causada por hongos. Si tomas las pastillas anticonceptivas, extrema este cuidado porque puede aumentar la incidencia de esta infección.
  • Cómo cuidar tu higiene íntima: en verano debes extremar el cuidado de esta zona lavándote más cuidadosamente cuando vayas al baño, así como antes y después de tener relaciones sexuales. Se recomienda la ropa interior de algodón y es mejor evitar las prendas muy ajustadas.
  • Si tienes algún síntoma, como picores, rojeces, escozor al orinar, o secrecciones íntimas que han cambiado su aspecto u olor, no dudes en acudir a una clínica a realizarte las pruebas correspondientes.

Ten en cuenta que cuanto antes se detecten las ETS, más efectiva es la cura y la pronta recuperación. Si éstas tardan en detectarse, puede alargarse más la toma de la medicación oportuna o puede provocar daños en nuestro sistema reproductivo (esto incluye a hombres y mujeres).

Cuáles son las ETS más comunes

Según la OMS, las más comunes son la Clamidia, la Tricomoniasis, la Sífilis y la Gonorrea. Estas cuatro infecciones son bacterianas y se curan con antibióticos. No obstante, hay que detectarlas lo antes posible, pues si se pasan años sin haberse diagnosticado, pueden provocar daños al sistema reproductor y otros órganos vitales si se trata de la sífilis.

La OMS estima que 357 millones de personas contraen alguna de estas cuatro ETS al año.

Aunque éstas sean las más comunes, no olvidemos el VIH, el Virus del Papiloma Humano, la hepatitis B, o el herpes genital. Vienen causadas por un virus y no tienen una cura. La medicación existente es muy útil para hacer más lentos los efectos de la enfermedad, por lo que también es importante detectarlas cuanto antes.

Debes saber que muchas de ellas no presentan síntomas. Por este motivo lo correcto es hacerse revisiones periódicas (lo ideal es una vez al año). Una buena manera de prevenirlas, aparte del uso del condón, es conocer el estado de tu salud sexual y conocer cómo debes cuidarte.

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